16 octubre 2009

La fuerza del hábito

Todos tenemos hábitos, los hemos conseguido por repeticiones de ciertas experiencias, las cuales se van guardando en nuestro cerebro, creando conexiones que permiten a nuestro cuerpo responder de manera automática cuando se experimenta de nuevo una acción similar. Gracias a los hábitos el pianista es capaz de interpretar una pieza de Chopin, el tenista de reaccionar instantáneamente para devolver una pelota de volea, el matemático de resolver operaciones matemáticas mentalmente, el malabarista de realizar asombrosos juegos de destreza y agilidad, o el orador de discurrir palabras convincentes y de agradable entonación. Todas estas habilidades y muchas más que surgen a diario, son accedidas solo por la gente que las practica frecuentemente.

Espero que con el párrafo anterior, notes que los hábitos tienen mucha importancia en nuestras vidas. Además, a través de nuestra propia percepción le ponemos a nuestros hábitos una etiqueta, por lo general “bueno” o “malo”, siendo los buenos hábitos los que nos encaminan a mejorar la calidad de nuestras vidas. Como escribió Og Mandino en su extraordinario libro, El Vendedor Más Grande del Mundo:

"Los buenos hábitos son la clave de todo éxito. Los malos hábitos son la puerta abierta al fracaso".
Og Mandino.


Ya sea que consideres un hábito como bueno o malo (no voy a discutir aquí lo que es bueno o malo), una vez que tu mente hace que se establezca una conexión en tu cerebro para que tu cuerpo responda a ciertas circunstancias, es decir, una vez que aprendiste un hábito, éste posee ahora una fuerza muy poderosa y difícil de detener. Así que, usa la mecánica del hábito a tu favor, enfoca toda su fuerza en la dirección de tus deseos, porque una vez formados los hábitos se vuelven acciones casi automáticas, de manera que no te sorprendas a ti mismo diciendo frases como: “Yo no quería lastimarle”, “No quería tomarme esa copa”, “No sé cómo sucedió, solo me dejé llevar, no quise hacerlo”, “No quería perder el tiempo en el cine toda la tarde” y como estas muchas frases más, que nos sirven para darnos cuenta del poder de los hábitos.

Cómo cultivar buenos hábitos.
Vives siempre en compañía de tus hábitos, detente un momento a pensar sobre todo lo que realizas en un día normal, te darás cuenta que efectúas muchas actividades que tuviste que practicarlas para poder desarrollarlas. Durante el día caminas, comes, hablas, lees y realizas otras actividades que las aprendiste gracias a las personas que te cuidaron desde tu infancia, eres hábil para ejercerlas, porque las repetiste una y otra vez, hasta que se convirtieron en parte de ti. Cuando caminas, no vas pensando conscientemente en cómo poner un pie, mantener el equilibrio y luego poner el otro más adelante para dar un paso. De modo que a través de los hábitos desempeñamos muchas actividades de manera casi automática.

"Si tengo que ser esclavo de los hábitos, que sea esclavo de los buenos hábitos".
Og Mandino


Propongo cuatro aspectos principales para cultivar buenos hábitos: repetición, frecuencia, constancia y perfeccionamiento.
- Repetición: cada vez que se presenta una oportunidad de efectuar la actitud o destreza que desees desarrollar, debe ser repetida una y otra vez.
- Frecuencia: realiza las repeticiones con frecuencia, crea las condiciones necesarias para hacerlas, no solo esperes a que ocurran.
- Constancia: repite buenas actitudes con frecuencia y mantén ese ritmo, no dejes que el desánimo te venza, no desistas.
- Perfeccionamiento: no seas conformista, que no te baste llegar a niveles mediocres, siempre aspira y trabaja para alcanzar los más altos niveles, si lo logras, sé humilde.

El Dr. Deepak Chopra nos recuerda desde su propia experiencia otro aspecto muy importante: no mantener una actitud forzada al intentar cultivar un hábito.

"El hábito debe adquirirse sin ningún esfuerzo dentro de un lapso determinado, debe estar guiado por pensamientos positivos y debe repetirse conscientemente, pero siempre con buena disposición, nunca forzándolo como si fuera el enemigo del hábito malo".
Deepak Chopra.


Recuerda, la mecánica del hábito puede funcionar a tu favor, pero también en la dirección contraria. Recuerda también que lo que tú haces repercute en las personas más cercanas a ti, y aunque no parezca, se extiende hasta lugares inimaginables. Así que, a cultivar buenos hábitos.
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28 septiembre 2009

Etiquetas


Para tu mayor comodidad este sitio posee una sección llamada Etiquetas, en la que se encuentran marcas o señales que sirven para clasificar temas específicos como: reflexiones, poesía, libertad, propósito, etc.

De manera similar, durante nuestras vidas vamos etiquetando situaciones, cosas, conductas, decisiones, consejos, eventos, lugares y hasta personas. Practicamente a todo le hemos puesto una marca para clasificar o identificar. Piensa en esto, incluso tu nombre puede ser una etiqueta, todo nombre posee un significado y ya sea que te hayan nombrado de acuerdo o no a ese significado, es una marca mediante la cual te identifican las demás personas. Sin embargo, tú no eres tu nombre, así que no necesariamente tienes que estar influenciado por lo que signifique.

A menudo se escuchan frases como: "eso es imposible", "no quiero estar con él porque no creo que sea el mejor para mí", "no puedo hacerlo, eso es muy difícil", "ella es una buena mujer", "no me curaré de esta enfermedad", "quizás, pero dudo de ello", etc. Se juzga de acuerdo a nuestra percepción y le colocamos adjetivos a todo, ya sea que podamos verlo o no. La definición de nuestras vidas se debe a decisiones sobre las etiquetas que nos aventuramos a tomar en el camino. Hay muchas de estas marcas que puden afectar nuestras vidas en grandes magnitudes.

¿Qué hay de malo en usar etiquetas?
Catalogar como "malo" el uso de éstos distintivos es solo una prueba de lo frecuente que se usan y a la vez es una prueba de lo importantes que son. En términos "etiquetables", podemos decir que es bueno el uso de las etiquetas, sin embargo es necesario ser cauto en su uso, porque podrían atraernos consecuencias no deseadas.

¿A qué consecuencias conllevan el uso de las etiquetas?
Apreciaremos la respuesta a esta pregunta en los casos donde jugamos a adelantarnos al futuro: "jamás podrás ganarle, él es mucho mejor que tú", "por mucho que insistas, será algo imposible de alcanzar", "hay muchas empresas, voy a fracasar si compito contra ellas", "no me gusta esta asignatura, seguro suspenderé". Este tipo de etiquetas vienen por falta de confianza y de conocimiento en nosotros mismos, pero solo provocan que suceda eso que no queremos, porque así enfocamos nuestra atención. Se ha dicho ya de muchas maneras y se continuará insistiendo: somos nuestra atención, somos resultado de nuestros pensamientos.

Como podemos notar en los ejemplos anteriores, asignamos etiquetas a las situaciones o personas, incluídos nosotros mismos. En el caso de: "esa asignatura no me gusta, seguro la suspenderé", probablemente ya se le ha asignado la etiqueta de "irrelevante", "aburrida" o "no útil" y por eso no gusta y se auto-impone la etiqueta "suspenderé", adelantándonos al futuro y si no se cambia de actitud, el deseo es cumplido: se suspenderá.

Etiquetas, energía a tu favor.
Las etiquetas provienen de los pensamientos, son un tipo de energía que asignamos para determinar cómo actuaremos, decidiremos, hablaremos o entendemos todo lo que nos rodea. Si ponemos etiquetas a cosas que aún no suceden, ¿por qué no usar toda esta energía a nuestro favor? Hay tantos calificativos llenos de buena energía que pueden motivarnos a conquistar grandes sueños. Comienza desde hoy: "Yo pudeo", "Todo saldrá muy bien", "Soy capaz", "Es posible", "¡Vamos, tú puedes!", "A pesar de todo lo que ocurre, soy feliz, ¿por qué no?", "Me voy a reponer de esta enfermedad" o como nos recuerda mi amigo Nelson Díaz: "Todo lo puedes lograr".
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07 septiembre 2009

Para el universo eres importante


Estás en este instante, en el aquí y ahora con un objetivo, tu vida tiene un propósito firme y claro, pero únicamente eres tú el que puede descubrir cuál es ese objetivo. Cuando descubres cuál es el camino que debes seguir, disfrutas día a día de tu existencia, vives con plenitud, agradecido y compartiendo tu energía con los demás. Respetas y aprecias a cada persona, porque sabes que cada uno es importante para el universo, ya que al igual que tú están cumpliendo un propósito.

Cuando una persona aun no descubre cuál es el objetivo de su vida, vive sin regocijo, a menudo quejándose de lo que ocurre a su alrededor, buscando culpables y creyendo que no pueden alterar en lo más mínimo el curso de universo infinito. Otras personas creen que el universo tiene favoritos y que a ellos les reparte toda la abundancia. Estas personas ven al barrendero de las calles como un pobre desdichado que no merece acceder a todas las bondades que el universo posee, llámense felicidades, dinero, posesiones, satisfacción, plenitud, seguridad, etc. Pero esa persona que se encarga se asear las calles es tan importante como el presidente o un banquero, esa persona está cumpliendo un trabajo que de no ser por él, las calles estarían llenas de inmundicia.

"Llegas a ésta vida sin nada y te marcharás sin nada. Lo único que puedes hacer con tu vida es entregarla. Ésta es la verdadera escencia de tener un propósito".
Wayne W. Dyer.


Sé que tú buscas encontrarte cara a cara con Dios y eso lo puedes hacer a través de tus hermanos, sé que tú sabes que no pasas inadvertido por el mundo, sé que aunque aun no hayas encontrado señales que te muestren el objetivo de tu vida, estás encaminado a conseguirlo, los únicos pensamientos que rigen tu vida son los que están en la vibración del éxito y el amor.
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