01 mayo 2011

El regalo más grande

Una mañana mientras caminaba, iba pensando sobre el proceso creativo. El cual inicia con una idea y a partir de ésta, la posibilidad de establecer conexiones que nos conduzcan hasta exteriorizarlas. Las ideas pueden ser muy variadas y así también la forma en la que se expresan en el mundo exterior. Al final surge una pregunta: ¿qué es lo primordial para que todo este proceso pueda darse? Lo que sea, tiene que ser el regalo más grande que podríamos recibir, puesto que de otro modo, estaríamos fuera de este proceso creativo en el aquí y ahora.

El proceso creativo.
Describo a continuación, a grandes razgos, el proceso creativo de la manera en la que yo lo visualizo.
El inicio del proceso son las ideas. Estas pueden venir de diversas maneras, ya sea que se busquen o no. Por ejemplo, una novia podría estar buscando ideas para saber qué regalarle a su novio para su cumpleaños; pero en otras circunstancias no se tiene un motivo para generar ideas, éstas simplemente vienen a la mente de manera inconsciente. En este último sentido, el factor principal para obtener ideas repentinas es la observación. El hecho de observar induce a la generación de ideas, por lo general en mentes muy analíticas.
Luego de concebir una idea, viene una parte de análisis, el cual se mantiene durante todo el curso, pero aquí tratamos, más bien, de buscar los niveles de riesgos que puedan haber para llevar a cabo todo lo que la idea pueda sugerir hasta el objetivo final. De modo que, es después de este paso donde muchos hemos fracasado. Cuando una idea sugiere una serie de acciones que implican un riesgo grande, decidimos abandonar este proceso en busca de algo menos riesgoso. Los riesgos son parte natural de la vida. Por mínimo que sea, todo implica un riesgo. Sin embargo, superada la fase de análisis, sigue la puesta en marcha, en donde se termina de desarrollar la idea y se está próximo a conocer sus frutos. Es una parte muy importante en este recorrido, ya que es la que termina dándole el nombre al proceso: crear.
Existen diversos enfoques del proceso creativo, he tratado de comentarlo lo más generalizado posible debido a que no siempre el mecanismo puede ser igual, dependerá del tipo de idea y otros factores que incurran en su realización.

El regalo más grande.
Después de ahondar un poco sobre el proceso creativo. Todo este privilegio, todas estas posibilidades que tenemos día a día de generar ideas e intentar llevarlas a cabo, las uní con el requisito necesario para que todo esto sea posible: vivir. Y entonces entendí, con más claridad porqué la vida es un regalo, que para mí es el regalo más grande. Motivo suficiente tenemos entonces, para estar agradecido con el Creador, y recordemos, que como nosotros formamos parte del proceso creativo, también somos creadores.
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28 febrero 2011

Tratar es la puerta a la mediocridad.

Intentos.
¿Cuántas veces trataste de hacer aquello que tanto deseabas lograr? Trataste, pero no lo conseguiste. Trataste y fallaste..... pero trataste.
Ante cualquier fracaso las justificaciones sobran, una de las más comunes es: "al menos traté de hacerlo... no pude, pero traté". A mí me ha ocurrido muchas veces. Me he sentido muy inspiración, hay situaciones que han incrementado mis anhelos y me han recordado que soy capaz de hacer todo lo que me proponga. Cuando he alcanzado un nivel de inspiración alto, intento proponerme firmemente hacer todo lo posible por conseguir lo que deseo, intento poner en práctica todo lo aprendido, intento coger el valor de salir a la calle a enfrentar huracanes y mantenerme en pie, porque quiero intentar conseguir mis sueños... sin embargo, todo queda en intentos.

Mentaliza actuar y no intentar actuar.
Con el tiempo me he dado cuenta que uno de los principales problemas al momento de proponerse conseguir una meta, es el error de programar mentalmente la predisposición de conseguir nuestros objetivos con los verbos intentar, tratar u otro equivalente. Es un error porque cuando no lo conseguimos (que suele ser muy frecuente cuando se ha usado uno de esos verbos), nos justificamos diciendo "al menos lo intenté". Y todos aquellos planes y grandes azañas que nos hayamos podido proponer quedan de nuevo en simples sueños, continuando así un círculo vicioso de querer y no poder... todo por no tener el valor de hacer algo más que intentar.

Intentar es un verbo de acción pasiva, actuar de activa.
La gente de éxito no intenta, sino actúa. Se propone con firmeza cumpir sus planes, sin tomar mucho en cuenta que en el sendero que los llevará al éxito podría estar una encrucijada que los lleve al fracaso. De modo que las frases abiertas anteriormente mencionadas se acotan con "haré equis propósito", "llegaré a zeta meta", "cumpliré con ye plan"... Por supuesto, en el universo existen una infinidad de variables y no podemos tener control de todas ellas, en el camino hacia el éxito podrían ocurrir tropiezos que nos hagan desistir, pero reside en cada uno de nosotros el libre albedrío para ejercer la voluntad de continuar enfrentando la adversidad, las cuales a veces se presentan en grandes magnitudes y aun así siempre existen las oportunidades de éxito, todo dependerá de nuestra disposición a mantener un enfoque mental positivo y que sepamos aprovechar de las oportunidades que el universo nos presente, para ello debemos tener bien claro qué es lo que en realidad queremos.

"Hoy es el día para poder cambiar de actitud.
Ya no trates de cambiar, mejor cambia.
Ya no trates de hacer, mejor haz.
Ya no trates de sonreir, mejor sonrié.
Ya no trates de cumplir, mejor cumple.
Ya no trates de crear, mejor crea.
Ya no trates de actuar, mejor actúa.
Tratar es la puerta a la mediocridad.
El universo es acción
y si no te unes al ritmo de este movimiento,
solo mirarás a otros triunfar".
Xtiam Morales.

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26 enero 2011

La procesión de los meses.

Enero, febrero... noviembre, diciembre, ¡feliz año nuevo!, enero, febrero...

Órbitas muy bien definidas.
Mientras la Tierra danza frente al Sol, rodeándole, unidos por una fuerza inagotable, cada habitante de ese planeta azul llamado Tierra, es rodeado por sus pensamientos danzantes, parte de ellos son sus deseos, más sin embargo, éstos no son necesariamente metas concretas. Hay un conflicto evidente entre nuestros deseos y las metas.

Mientras los terrícolas caminamos hacia todas direcciones en un aparente caos, la Tierra tiene movimientos específicos, hay una fuerza de atracción suficientemente grande que le dibuja una órbita al rededor del sol, repitiendo este proceso indefinidamente. Y nosotros, los habitantes, vivimos cada uno en su órbita, las cuales lastimosamente, no tienen una fuerza definida que les dé forma para llegar a una meta concreta.

Los cambios son importantes cuando se ejecutan para mejorar, y como los seres humanos no somos planetas, podemos cambiar nuestras órbitas a nuestro antojo, pero insisto, solo si esos cambios son para ayudarnos a marcar un sendero que nos lleve a conquistar nuestras metas, las cuales, más que simples deseos, son sueños bien definidos con el propósito inherente de ser alcanzados.


La escala del tiempo.
Existe un factor que engaña la precepción de ubicación de las metas en el tiempo, es su escala o manera de medirlo. En la actualidad, la medición del tiempo está dado en porciones pequeñas: segundos, días, semanas, etcétera; escalas medianas que en el mundo occidental son los meses, bimestres, trimestres, semestres y años; y escalas mayores que son los lustros, décadas, siglos, etc. El peor error después de conocer cuál es nuestro propósito principal en la vida, es creer que tenemos toda la vida para realizarlo, pero... ¿qué es toda la vida? Necesitamos ubicarlo en la escala de tiempo y decir: "mi propósito de vida debe ser alcanzado a la edad de treinta años", por ejemplo. Cada meta es diferente y depende de un gran número de variables para ser alcanzada, debemos por lo tanto aprender a asignarle un tiempo a cada uno de nuestros proyectos.

El error de posponer nuestras actividades es otro muy común. Iniciamos cada año imaginando un sin fin de objetivos que quisiéramos ejecutar antes del próximo diciembre, y como no les asignamos un tiempo, a medida que pasan los meses los aplazamos. Cuando llegamos a la mitad del año nos asustamos de lo rápido que pasa el tiempo, más sin embargo decimos: "aún tengo todo el resto del año para realizarlo". Y así se pasan los meses y llegamos al fin del año repitiendo la misma historia.

Un tiempo para cada actividad y para cada actividad un tiempo.
Dedica un tiempo para hacer planes: establecer proyectos con sus objetivos y el período en que se van a realizar. Cuando un proyecto es muy grande se debe segmentar para asignarle tiempos más cortos a fin de evaluar los resultados y conocer si debemos acelerar el paso o recurrir a otros medios para cumplir nuestro propósito final.

En conclusión, debemos tomar un tiempo para planear nuestras actividades y asignarles el tiempo que tomará realizarlas, para que así no nos dejemos arrastrar por la procesión de los meses y solo veamos a otros triunfar.
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